El Oro, una inversión inteligente en tiempos de incertidumbre.

Después de 7 años de haber fluctuado no tan drásticamente, en tiempos de COVID, el oro asciende a un precio inimaginable en el mercado, $1.945,28 la onza, con tendencia al alza.

El oro siempre ha sido un metal precioso importante tanto financiera como culturalmente. Hoy por hoy, sin duda se ha convertido en un activo cotizable dentro del mercado. El oro, contrariamente a otras inversiones, no está ligado a un emisor que puede quebrar frente a la incertidumbre que se vive en estos días por el COVID 19, la política mundial, etc; el metal dorado se ha convertido en un depósito importante y confiable.

Hasta el observador de mercado más desinformado conoce que comprar oro en tiempos de incertidumbres es rentable. El analista en jefe de CMC Markets UK, Michael Hewson dijo: “los crecientes casos de coronavirus en Estados Unidos y las preocupaciones sobre una segunda ola en Europa y Asia posiblemente desacelerarán cualquier potencial rebote de la economía y eso convertirá al oro en un tipo de activo de alta demanda”.

Hay varios factores que afectan el precio del oro. El primero es la tasa de interés que se paga por el oro. Cuando esta aumenta, el oro tiende a bajar ya que los inversores tratan de moverse hacia los fondos del gobierno y otros activos cuyo rendimiento está relacionado con la tasa de interés. La tasa de interés nacional más importante es establecida por la Reserva Federal de los Estados Unidos, actuando como árbitro importante para los mercados globales.

¿Qué factores influyen en el precio del oro?

En tiempos de tensión internacional el precio del oro tiende frecuentemente a subir ya que los inversores compran el producto para tener un alto grado de seguridad ante un momento de incertidumbre. Así mismo el nivel de la oferta y demanda implica una variabilidad. Como cualquier materia prima, la producción de oro aumenta y cae en el transcurso del tiempo, así como el nivel de la demanda. Días festivos importantes tanto en China como India suelen corresponder un aumento a la demanda ya que se obsequia este metal. Además, la producción industrial también empuja levemente el precio de oro, es decir, cuando la producción aumenta, la demanda de oro también.

Por lo tanto, si el oro es una atractiva posesión en tiempo normales, lo es más aún en tiempos de guerra y crisis inminentes, considerada una inversión a largo plazo.

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